STOP DEBERES

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Cada día más, nos enfrentamos con desafortunados casos de ansiedad y estrés infantil. Y es que los cuerpos de nuestros pequeños  a veces no pueden con todo pero sus voces aún inmaduras no se saben explicar. Los niños/-as de nuestro país se levantan muy temprano y pasan una media de 8 horas diarias en la escuela. Cuando salen comen su merienda, lo más rápido posible porqué hay que continuar con el frenético ritmo o llegarán tarde a las infinitas actividades  extraescolares a las que están apuntados… Quizás hoy tengan suerte y cuando lleguen a casa, si la habitación está recogida y no hubiera  que hacer frente a los temibles deberes, podrán descansar un poco después de cenar… Estos pequeños están tan acostumbrados a este ritmo despiadado que ya lo encuentran como algo normal. Pero nosotros somos personas adultas, maestros, padres, madres, directores de escuelas…  Quizás, entre el ambicioso deseo de crear superhombres y la incoherencia de consumir su infancia sin tener a penas tiempo de ser niños,   deberíamos dedicar unos minutos a reflexionar profundamente  sobre esta realidad.

images-5Por sus características nuestra sociedad actual necesita seres competentes. Hablamos de ser personas creativas, con un elevado grado de autoconocimiento, que sean capaces de gestionar sus emociones y las de los demás. Necesitamos niños y niñas  felices, empáticos, con valores positivos. Personas con capacidad para solucionar problemas, que sepan trabajar en equipo, con espíritu crítico y capacidad de liderazgo. Son muchos los factores que caminan  a contracorriente en ese sendero de futuro hacía la persona ideal pero hoy me gustaría hablar de una de las obligaciones que condiciona la vida cotidiana y lidera el horario de cualquier niño/-a en edad escolar: los deberes.

Por suerte son  cada vez más las escuelas que enfocan los deberes  a desarrollar estas habilidades tan necesarias en nuestra sociedad actual. Pero aún hay centros que, no por mala voluntad, sino por mal hábito o por falta de reflexión en un mundo en el que vivimos acelerados, a menudo aún ponen deberes a los niños sin controlar  ni la cantidad ni su calidad.

OBJETIVOS DE LOS DEBERES ESCOLARES

Aquí os dejo unas reflexiones personales sobre los deberes escolares y sus objetivos:

LOS DEBERES EN TEORÍA DEBERÍAN SERVIR PARA: REALIDAD:
Para acostumbrar al niño/-a a planificar y saber organizarse cuando sea más mayor Está absolutamente demostrado que niños que no han tenido nunca deberes de pequeños aprenden perfectamente a realizar sus tareas cuando llega el momento. La adquisición de un hábito está más relacionada con la maduración personal y el deseo de conseguir un objetivo que no en su repetición porqué sí.
Para potenciar la autonomía y la responsabilidad del niño/-a

A menudo realizan las tareas acompañados de un adulto. Es muy triste que una de las primeras preguntas que los padres hacemos a nuestros hijos cuando les recogemos a la salida del colegio sea ¿qué tenemos hoy de deberes?

Por no hablar de los famosos grupos de WhatsApp de los papás que acaban resolviendo la mayoría de los temas de los niños … (¡para hablar de este tema necesitaría un blog entero!)

Para reforzar los contenidos aprendidos en el aula Países líderes en pruebas de calidad educativa (Finlandia, Dinamarca, Japón, República Checa…) empiezan la escuela más tarde y no tienen prácticamente deberes en casa y, por el contrario, países cuyos estudiantes reciben las peores puntuaciones medias (Grecia, Tailandia, Irán…) son los que hacen más deberes… ¿son entonces los deberes determinantes para reforzar los contenidos aprendidos en clase?

Pero además de no cumplir con los objetivos esperados existe un riesgo aún más grave. Unos deberes mal planteados, no sólo nos conducen a una tarea inútil y sin sentido, sino que, pueden llevar incluso a ser perjudiciales para la vida de nuestros hijos/-as por estar asociados a factores como:

  • Falta de motivación: cuántas veces oímos a nuestros hijos decirnos “¡mamá, ahora no!” … siendo los deberes un motivo de conflicto familiar, incluso en alguna ocasión causa de aburrimiento de la vida escolar.
  • Falta de vida familiar: Llevo realizando entrevistas con familias desde hace más de 20 años y la realidad es que los niños tienen muy poca vida familiar, es una queja generalizada y, para mí, un motivo de alarma bastante grave. El niño debería ser lo primero, la familia debería ser lo primero… ¿qué nos está pasando?

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  • Falta de conocimiento o de medios que conducen al aumento de la desigualdad: muchas veces hay deberes que los niños no saben resolver solos y necesitan recursos materiales o ayuda externa ¿Qué pasa con aquellos alumnos que no tienen la suerte de tenerla?
  • Falta de descanso: si un niño pasa unas 8h en el colegio, realiza actividades extraescolares, tiene que hacer los deberes y debe tener una vida … ¿cuando descansa? Los estudios demuestran que los niños entre 5 y 12 años deberían dormir una media de 10-12 horas diarias, cuando la realidad es que duermen entre 9 y 10 horas. En los colegios vemos  alumnos fatigados y que se duermen en clase o en casa mientras hacen los deberes.

CÓMO DEBERÍAN SER LOS DEBERES ESCOLARES

Es muy amplio y polémico el debate entre aquellos que están a favor o en contra de que los niños lleven tareas a casa después de una dura jornada escolar. Como todo en la vida creo que deberíamos saber encontrar el equilibrio, la coherencia y el sentido común en este tema. La realización de algunos trabajos en casa puede ser en ocasiones un elemento positivo que ayude a potenciar una serie de habilidades importantes para el desarrollo integral de los niños, pero siempre siguiendo unas pautas y un control:

– Deben ser controlados en cuanto a cantidad: los centros educativos y los profesores se deben coordinar para controlar el número de deberes que los alumnos/-as llevan a casa. Sólo deben llevar tareas en aquellos momentos en que se consideren adecuadas e importantes, sólo días contados. Cuando existan deben poderse realizar en un tiempo prudencial nunca exagerado y siempre en función de la edad del alumno. Es decir, no se trata de decir qué les vamos a mandar hacer en casa sino de encontrar un trabajo muy interesante y adecuado y entonces mandarlo. No se trata de poner deberes porque toca sino que detrás debe haber un componente pedagógico.

–   Las tareas se deben conocer con bastante antelación, no improvisadas, para que los alumnos/-as puedan disponer de tiempo  suficiente  para planificar y  organizarse. 

–   Deben  ser tareas motivadoras, útiles y que huyan de los ejercicios memorísticos, repetitivos e irreflexivos.
–   Las tareas deberán ser posteriormente revisadas o corregidas por el profesor. La evaluación como elemento de aprendizaje es uno de los ejes principales de la educación. Os recomiendo que sigáis a Dylan William, uno de los gurús en  evaluación formativa.

–   Deben de cumplir con unos objetivos claros que estén relacionados especialmente con potenciar las habilidades de los niños. Deben ser ejercicios del estilo:

·  Trabajos en grupo: La semana pasada mi hija de once años invitó a un grupo de compañeros/-as a casa porqué tenían que hacer un trabajo. Estaban en el comedor y yo los oía mientras preparaba la cena… Opinaban, charlaban, exponían ideas cada vez más creativas, intentaban repartirse tareas de manera equitativa… Estaban trabajando habilidades como el trabajo en equipo, aprendían a cooperar, a ponerse en el lugar del otro, desarrollaban habilidades sociales al mismo tiempo que intentaban buscar soluciones cuando se encontraban un problema… Me recordaban a mi trabajo, cuando me reúno con mis compañeros para coordinar algún proyecto… Creo que este tipo de tarea sí tiene sentido de cara al futuro. Estaría bien darles una hoja muy sencilla de valoración final para que, una vez finalizado el trabajo, el grupo reflexione sobre si creen que han conseguido el objetivo final, si se han ayudado unos a otros, si han encontrado alguna dificultad y cómo la han solucionado o si de cara al siguiente trabajo en grupo que hagan creen que hay algún aspecto que pueden mejorar.

·  Trabajos de investigación: No hay aprendizaje sin motivación por aprender. Se trata de tareas sobre algún tema que les interese y que conduzca al alumno a investigar para producir, no para reproducir. Por ejemplo, realizar una entrevista, una encuesta… Cuando son alumnos más pequeños pueden escoger un animal que les guste mucho y tener que investigar si viven en un lugar determinado, qué comen, cómo son…

·  Exposiciones orales: con pautas de cómo deben hablar sobre un tema, cómo debe ser la postura, la gesticulación, el tono… Se pueden grabar en vídeo… Después los mismos alumnos pueden realizar auto y coevaluación dentro del aula.

·   Ejercicios basados en la vida real: ¿no se aprenden matemáticas calculando cuáles son las galletas que por unidad salen más baratas esa semana en el supermercado? ¿O ayudando a mamá a poner la mesa no podemos aprender a contar? ¿No se trabaja nada cuando papá lee una noticia del periódico contigo?

·   Preparar argumentos a favor o en contra para un debate que se llevará a cabo en la clase

·   Actividades de cambio de rol: por ejemplo, hoy nos toca hacer de profesores y cada uno, o por grupos, deben preparar el contenido que les ha tocado para explicar al resto de sus compañeros. También pueden preparar ejercicios para que sus compañeros hagan para practicar esos contenidos y después ellos mismos, por supuesto bajo la supervisión del profesor, deberán corregir.

·  Trabajos que impliquen conocimiento de emociones, autoconocimiento y mejora personal: cómo actuarías ante una situación como la aparecida en la noticia de un periódico, cuáles son las emociones que aparecen, qué crees que podrías hacer diferente si te pasara otra vez…

·  Trabajos manuales o trabajos que impliquen desarrollar la creatividad, la expresión artística y la emprendeduría: Como crear un invento, un cuadro o un plan de la que sería una empresa…

·    Flipped classroom o aulas invertidas, pero para alumnos más mayores. El alumno aprende en casa y luego lo practica y resuelve sus dudas en clase bajo la supervisión del profesor.

·    Lectura, lectura y más lectura. Pero hay que conseguir que lean por placer, no por obligación.

Nos encontramos ante un cambio de época donde las prisas y el exceso de cosas en la mente  a menudo nos arrastran a actuar de manera impulsiva o simplemente lo hacemos así porqué así lo hemos hecho siempre. Invito a todos los padres de familia a realizar una parada para enderezar el rumbo ¿qué ritmo de vida queremos para nuestros hijos? La historia se repite cuando en lugar de padres hablamos de maestros.  Cada vez somos más los profesionales que nos  damos cuenta que el sistema está obsoleto, cae por su propio peso.  Todo ha evolucionado y nosotros seguimos anclados en el pasado. Si perteneces al mundo docente me gustaría decirte algo… sé que nuestra situación es complicada, que el sistema educativo actual no nos acompaña, pero si todos movemos nuestro pequeño granito de arena para una educación mejor podemos empezar a dar pasitos… Tenemos infinidad de recursos pedagógicos que podemos tratar de manera productiva. Hay que poner a los alumnos en el eje principal del aprendizaje, las clases magistrales han pasado a mejor vida. El profesor ya no tiene un papel instructor sino de acompañamiento. El aprendizaje debe ser vivencial, de esta forma conseguirán fijar de manera efectiva lo aprendido por ellos mismos.

La calidad en la educación tiene su punto de partida en nuestro propio pensamiento… ¡Ánimo, entre todos podemos conseguirlo!